Mi carnal perdido en el bizness, ojos de sal,
no supo cuando decir no, siempre quiso más.
La muerte viene y yo la veo pasar,
viendo todo cambiar mientras aprendo a callar.
Así fue cuando vimos cantar al mar,
tantas almas al reventar, espuma y metal.
Vine por lo mío, así será,
presta, presta y dame la matarreta pa’ empezar.
Mi carnal sin rumbo, con los puños de sal,
jugando con el fuego pa’ olvidar el mal.
Aquí sembramos más pan en tierra de sal,
tristezas se vuelven cal y el alma en ritual.
El mundo da vueltas, las caras se van,
la suerte no avisa, nomás deja el plan.
Y cuando el mar se enoja y no quiere parar,
a chingazos se arregla… y vuelve a cantar.
(Coro)
Vámonos recio, no hay tiempo pa’ razonar,
la noche es testigo y el miedo se va a tragar.
Vámonos recio, que el viento nos diga ya,
que las olas callan y la luna va a mirar.
(Puente)
La muerte ronda, pero aquí sigo yo,
fumando calma entre sombras del dolor.
Si la suerte acaba y no queda más que llorar,
levantamos la frente, volvemos a remar.

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